martes, 16 de enero de 2018

LA AMEBA COMECEREBROS

Se vino el verano y hay que refrescarse... pero:
CUIDADO CON LA AMEBA COMECEREBROS
  Verano, mucho calor y el agua de la laguna los invitó para un chapuzón... Pero escondida en los fangos del fondo estaba ella, esperándolos para atacar a sus cerebros.
Parece el título de una pelicula de ciencia ficción o un filme de terror, "La Ameba Comecerebros"... pero se trata de un organismo real y de un riesgo posible. Genera una enfermedad con un índice de mortalidad del 99%, declarando una meningoencefalitis aguda para la que no hay tratamiento efectivo.

¿No escuchaste nunca de ella? Es posible, ya que si bien produce una enfermedad mortal es muy poco frecuente.

   Hasta el año 1998 se habían descrito más de 344 casos de los cuales 86 son de los Estados Unidos. Se ha encontrado en Nueva Zelanda, Nueva Guinea, Australia, Checoslovaquia, Bélgica y la India.
En Latinoamérica se han registrado casos en Brasil, Colombia, Venezuela, Perú y Chile.
La ameba se llama Naegleria fowleri y su distribución es prácticamente global, si bien se han producido casos por su infección en latinoamérica, en la Argentina no hay casos conocidos. Valga la recomendación no sólo para ésta ameba, sino para una gran cantidad de parásitos que se pueden contraer por refrescarse dándose chapuzones en lugares que no se debería.

   El mecanismo de transmisión se lleva a cabo en aquellos individuos que toman baños de aguas contaminadas con estas amebas: lagos, piscinas, embalses, corrientes termales, manantiales. Estas amebas prefieren las aguas calentitas de por cierto...
   En cuanto a piscinas se han registrado casos aislados en los que un sólo individuo contrajo la enfermedad, a pesar que hubo muchos bañistas que compartieron las aguas. Se desconoce mucho de las vías de ingreso del parásito. Las piletas adecuadamente cloradas son seguras, digo adecuadamente pues la Naegleria es tolerante a bajas condiciones de cloro en agua.

¿Y el mar? 
La salinidad de las aguas del mar hacen que muchos potenciales parásitos humanos no puedan desarrollar en ella. Por ello... sin ningún miedo a un chapuzón marino.

¿Y si nos vamos a bañar en un arroyo o laguna? 
    Al no poder tener control sobre la salubridad de esas fuentes de agua, el consejo sería: mejor llenen una palangana o jueguen al carnaval. No sólo por el riesgo de éste parásito, sino por los muchos otros que podemos hallar. Si de hecho nos metemos, hay que procurar no agitar el fondo para enturbiar el agua con sedimentos que pueden ser peligrosos y nunca permitir que entre agua por la nariz. Cuando la ameba ingresa por la boca, no hay ningún riesgo.

Para los más curiosos:
    Estas amebas en algunos casos pueden penetrar a través de la lámina cribosa del etmoides, pudiendo alcanzar el cerebro y las meninges causando graves cuadros de necrosis e inflamación. Observaciones experimentales inducen a pensar que la infección por Naegleria se contrae por penetración de los microorganismos a través de la nariz o a través del neuroepitelio olfatorio.